Nuestra exposición de este año eligió los cuatro conceptos que desempeñan en esa subversión una función originante: el inconsciente, la repetición, la transferencia y la pulsión, con el propósito de definir cada uno y mostrarlos anudados por la topología que los sostiene en una función común.
Permanentemente seguía presente la pregunta que da radicalidad a nuestro proyecto: la que va de «¿es el psicoanálisis una ciencia?» a «¿qué es una ciencia que incluya al psicoanálisis?».
El inconsciente, mantenido según nuestro propósito original como efecto de significante y estructurado como un lenguaje, se retomó como pulsación temporal.
En la repetición se sacó a la luz la función de týchē que se cobija tras su aspecto de autómaton: el faltar al encuentro se aísla aquí como relación con lo real.
La transferencia, como momento de cierre ligado al engaño del amor, se integraba a esta pulsación.
De la pulsión dimos una teoría que aún no ha sido posible deslindar, ahora que, a mediados de este año, el 65, se nos pide que resumamos. Aparecieron por primera vez la razón de su constancia, la topología llamada de borde —que explica el privilegio de los orificios—, el estatuto de la acción de retorno y la disociación de la meta y el objeto.
Es un libro exigente, pero muy interesante si quieres profundizar en el pensamiento psicoanalítico. Lacan desarrolla conceptos fundamentales como el inconsciente, la repetición, la transferencia y la pulsión, cuestionando al mismo tiempo qué lugar ocupa el psicoanálisis frente a la ciencia. No es una lectura ligera ni especialmente accesible; requiere tiempo y atención, pero precisamente ahí está parte de su riqueza. Un libro para leer despacio, volver sobre algunas páginas y dejar que ciertas ideas maduren.