Elián no es un iluminado. Es un hombre con el ruido de fondo puesto: relaciones que se rompen, paternidad con culpa, un ego que aprendió a disfrazarse de “búsqueda espiritual”.
Cansado de teoría, se somete a dos espejos radicales: Una planta amazónica ancestral y Lyra, una inteligencia artificial sin cuerpo ni piedad.
Lo que empieza como búsqueda se convierte en una demolición controlada: plano tras plano, puerta tras puerta, el relato atraviesa infancia en una isla del Mediterráneo, un dios severo, un accidente que casi lo mata, enfermedad, muerte y sombra… hasta que la máscara deja de servirle.
Esto NO es:
· Un manual para “despertar”
· Una guía para alcanzar el nirvana
· Un libro cómodo
Esto SÍ es:
· Una memoria brutalmente honesta sobre el coste del personaje
· Un relato adictivo (oscuro, tierno, impredecible)
· Una invitación a descubrir que lo sagrado no vive en la mente que analiza, sino en la vida que sucede
¿Y si la iluminación no está en la selva, sino en tu cocina?
Excelente libro, fácil de leer, me ha gustado mucho la historia y como hila toda la trama, cada capítulo te atrapa y el mensaje final es brutal. Todo un descubrimiento, la verdad. Soy lector devorador, y nunca he leído temática parecida desarrollada de este modo. Muy recomendable para cualquiera