Mientras llena la vitrina de su panadería, suena la campanilla de la puerta y Tessa O’Hara levanta la vista para encontrarse con el hombre de sus sueños.
En apenas treinta segundos, él la invita a tomar una cerveza.
Pero, cuatro meses después de comenzar su relación, Tessa descubre que Brock es un agente encubierto de la DEA y que la ha estado investigando por su posible implicación en el negocio de drogas de su exmarido.
Para Tessa, eso significa el final de su historia.
Brock no piensa lo mismo.
Está comprometido con su misión antidrogas, pero también se ha enamorado de la mujer tan dulce como los cupcakes que hornea, y está dispuesto a hacer lo que sea para recuperarla.
Sin embargo, entre ellos se interponen sus respectivas exparejas, una de las cuales es un poderoso capo de la droga decidido a conseguir lo que quiere.
Ahora, con el peligro cada vez más cerca, Brock deberá decidir si rompe las reglas que siempre ha seguido y da rienda suelta a su lado más salvaje para proteger a la mujer que ama.