Porque, a veces, algunas historias de amor nacen precisamente de negarse a serlo.
El rodaje los unió. El rodaje los separó.
Sadie Sanders y Dacre Stewart coincidieron en el set de la serie fenómeno del momento. Ella venía de una familia del sector y quería demostrar que era más que un apellido. A él lo descubrieron en Las Vegas y ambicionaba convertirse en un ídolo de masas. Para lograrlo estaban dispuestos a todo, incluso a fingir para vender el relato perfecto que la industria necesitaba, simulando complicidad donde solo había tensión.
Pero entonces aparecieron los matices.
Las miradas que duran un segundo de más.
Y situaciones imposibles de etiquetar.
Entre escenas, eventos y una gira, se vieron obligados a conocerse…, y su plan empezó a resquebrajarse. Porque, a veces, cuando actúas, deja de estar claro qué emociones pertenecen a tu personaje y cuáles son tuyas. Porque, a veces, algunas historias de amor nacen precisamente de no querer serlo.
Me ha gustado muchísimo porque es una historia que no se queda en la superficie; tiene un final que te obliga a cerrar el libro y quedarte un rato en silencio, procesando que, a veces, para salvarse, uno tiene que estar dispuesto a perderlo todo. Es un cierre agridulce, potente y, sobre todo, desesperadamente humano.
Por favor, ¡necesito saber más ya! No puedo quedarme solo con esto.