El teniente de policía Seth Bennet cometió el peor error de su vida: apretar el gatillo contra la mano derecha del hombre más temido de Nueva York.
Max Ravello. La Bestia.
Un capo despiadado, frío y letal que jamás perdona una deuda de sangre. Para vengarse, Max no busca matar al policía; decide arrebatarle lo único que le da sentido a su vida. Secuestra a su hija, Leah, y la encierra en su inmensa mansión, convirtiéndola en su prisionera personal.
Max no la encadena a la pared de un sótano, la encadena a él. Le impone reglas asfixiantes: comerá a su lado, vivirá bajo su vigilancia absoluta y dormirá entre sus sábanas. Su objetivo es doblegarla, quebrar su mente y verla temblar de terror.
Pero la venganza es un arma de doble filo.
Leah, armada solo con un orgullo suicida, se niega a ser una víctima dócil. Lo que comienza como el castigo de un monstruo se transforma rápidamente en un juego psicológico de poder, dominación y un deseo enfermizo y letal.
Porque Max es el mismísimo infierno… y Leah está a punto de descubrir que le encanta cómo quema el fuego.
Me ha encantado! Es una novela cargada de acción y tensión sexual, típica del subgénero darkromance y mafia. El ritmo es rápido, y la constante lucha de poder entre los protagonistas mantiene la atención.