David vive aferrado al orden. Cada gesto, cada horario y cada rincón de su casa son medidos con una precisión casi quirúrgica. Desde fuera, parece un hombre discreto, brillante y funcional: un psicólogo capaz de escuchar el dolor ajeno sin alterar el pulso. Pero bajo esa calma habita una herida que nunca ha terminado de cerrarse.
Diecisiete años atrás, un incendio destruyó a su familia y lo convirtió en el único superviviente. Desde entonces, David ha aprendido a mantener el bajo control, enterrado entre rutinas, silencios y una versión de los hechos que nadie se ha atrevido a cuestionar.
Hasta que una paciente empieza a decir cosas que no debería saber.
Y hasta que una nueva vecina, periodista y demasiado curiosa, se instala en el edificio con la clase de preguntas que pueden abrir puertas selladas durante años.
A medida que las sesiones avanzan y la vida de David ideal comienza a agrietarse, una sospecha se vuelve imposible de ignorar: quizá el no pasa está enterrado. Quizá solo estaba esperando el momento adecuado para volver.
Porque algunas verdades no necesitan testigos.
Solo necesitan que alguien deje de mirar hacia otro lado.
Desde la primera página, Sin testigos te atrapa por completo. Víctor Kane logra mantener una tensión constante con giros que no te esperas en absoluto. Los personajes están muy bien construidos y la trama es ágil, ideal para leer de un tirón. Totalmente recomendado si buscas una lectura que te mantenga enganchado de principio a fin.