«—Sigue latiendo —susurra. Sus palabras son como un beso suave en mis labios—. Mientras siga latiendo, estarás bien».
Una resaca y una caminata de la vergüenza: eso es lo que Cora Lawson esperaba que ocurriera después de la fiesta de cumpleaños de su hermana. Lo que no esperaba era que le robaran la cartera, que se quedara sola y que dependiera de Dean Asher, su archienemigo y, casualmente, el prometido de su hermana.
Pero lo que nunca se hubiera imaginado era que quedaría inconsciente y despertaría encadenada en el sótano de un loco con Dean atado a su lado.
Ellos, que siempre fueron enemigos acérrimos, ahora deben trabajar juntos si quieren escapar de este horror. Sin embargo, su secuestrador tiene un plan para ellos que los unirá aun cuando logren liberarse de las cadenas.
Qué montaña rusa de emociones. Este libro me destrozó el corazón solo para recomponerlo y luego me volvió a destrozar. Lo que Dean y Cora vivieron fue tan intenso, desgarrador y sanador. Jennifer Hartmann realmente sabe cómo hacerte llorar a mares.