Una tarde cualquiera.
Una distracción de segundos.
Una niña desaparece.
Alana solo se dio la vuelta un instante. Cuando volvió a mirar, su hija ya no estaba.
Lo que comienza como una búsqueda desesperada dentro de un edificio se convierte en una pesadilla mucho más oscura: secretos, vecinos desconocidos y una red que jamás imaginó tener tan cerca.
Pero Alana no es una madre cualquiera.
Su pasado está lleno de heridas que nunca cerraron… y esta vez no está dispuesta a perder.
Contra el tiempo, contra su propia mente y contra un sistema que avanza demasiado lento, hará lo impensable para encontrar a su hija.
Porque cuando todo se rompe, solo queda una cosa: luchar.
Todo pasa en un instante y ya no hay vuelta atrás. A partir de ahí, la historia se vuelve una búsqueda tensa, donde cada pista abre algo más inquietante. Lo que más engancha es hasta dónde está dispuesta a llegar. Vas leyendo con esa urgencia de encontrar respuestas junto a ella.