«Mi padre murió hace once años, cuando yo solo tenía cuatro. Creí que no volvería a saber nada de él, pero ahora estamos escribiendo un libro juntos…»
Así comienza La joven de las naranjas, una historia que invita al lector a reflexionar sobre la intensidad de la vida, pero también sobre la muerte, el tiempo, lo que realmente somos y el misterio que compartimos con el universo.
¿Elegiríamos nacer y conocer la vida en toda su intensidad sabiendo que quizá solo permaneceremos un instante en ella? ¿O rechazaríamos la oferta?
Georg, un joven de quince años apasionado por la astronomía, encuentra una antigua carta que su padre escribió para él al saber que iba a morir. En ella le cuenta el gran amor que sintió por la misteriosa Joven de las Naranjas, para finalmente plantearle una importante pregunta a la que Georg deberá responder.
Antes de encontrar su respuesta, Georg habrá escrito un libro junto a su padre: un libro capaz de atravesar el tiempo y los límites de la muerte.
Es una de esas lecturas que te dejan con buen sabor de boca al finalizarla, de las que te invitan a pensar y extrapolar las ideas que se desprenden a tu propia vida. Es, en definitiva, una lectura enriquecedora. Diría que imprescindible para los adolescentes.