El verdadero problema no es la magia… sino el caos que provoca el corazón.
Autumn tenía claras tres cosas: que jamás debió recurrir a una inteligencia artificial para encontrar pareja, que una bruja alérgica al pelo de animal no debería salir con un sátiro, y que su impulsividad solo la arrastraba a más problemas.
De lo contrario, quizá habría evitado un reencuentro que preferiría borrar.
Él. El innombrable.
La única criatura capaz de derribar los muros de cautela y perspicacia que tanto le costó levantar. Aquel que le prometió amor, pasión y magia… para después marcharse con una ninfa a la primera oportunidad. El ángel al que logró olvidar y que, para su desgracia, parecía haber vuelto a su vida de la forma más torpe posible… y en muy buena compañía.
Y no, no se trataba del fantasma amnésico —ligeramente cargante— que había empezado a visitarla cada día casi a la misma hora, sino de la mujer más deslumbrante y estremecedora que había pisado nunca las tierras de Kramanta.
Por si fuera poco, una cadena de accidentes comienza a rodearla, reforzando su sospecha de que lleva gafada toda la vida. Autumn ya no sabe qué pensar.
Solo sabe una cosa: la gente que más quiere podría estar en peligro… y está en sus manos salvarlos.
La historia va entre situaciones que no paran y relaciones que se complican más de lo esperado. Entre reencuentros, criaturas y todo lo que empieza a pasar a su alrededor, nada se queda quieto. Hay humor, tensión y ese toque de magia que lo vuelve más entretenido. Vas leyendo y quieres ver cómo sale de todo ese lío.