A mediados del siglo XIV, en plena expansión de la Peste Negra, la época de las grandes cruzadas llega a su fin. Tras la muerte de Marco Polo, su primogénito se embarca en una épica gesta que le llevará toda su vida, en la que el Ejército de los Leprosos debe enfrentarse al terror del Apocalipsis, sin que ello frene las conspiraciones de los grandes poderes de la época.
La Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén, que sigue existiendo aún hoy, dirige la Cruzada que cambiará la vida de sus protagonistas, una compañía de nobles, plebeyos, infieles y leprosos, ante el asombro de la Iglesia.
¿Quién luchará? La Iglesia, el Sacro Imperio, la República de Venecia o las casas reales tendrán que elegir entre ser destruidos, contemplar atónitas la destrucción de la existencia o unirse a la santa causa, cada cual con los medios que tenga a su alcance, en un mundo donde la ignorancia y el fanatismo religioso son más peligrosos que los muertos que se levantan de sus tumbas.
Una novela muy original que atrapa desde el principio y no se hace pesada gracias al inteligente uso de los diálogos. La narración, casi cinematográfica, cuida de los tiempos y los saltos dramáticos de acción y espacio, consiguiendo confluencias y divergencias de la historia sin perderse en multitud de personajes ni largas descripciones. Consigue con ello mantener la tensión hasta el final. Los protagonistas se presentan de forma impecable y logran que el lector empatice con ellos, ya que sus fuertes personalidades determinan el rumbo de la acción y de la historia. No abusa del contexto histórico, por lo que no se hace denso, agradeciendo el uso de las notas a pie de página cuando aporta algún dato real que no afecta en el rumbo de los acontecimientos. Agradezco que sea autoconclusiva.