Un thriller histórico que muestra el reinado del imperio romano que se sumerge entre los valores de un capitán y una mujer cristiana.
El Imperio Romano en Águilas
El Águila romana (en latín: aquila) era un símbolo de las legiones romanas, el más importante si cabe. Era su bandera de poder. Y así, tras la caída de una Cartagena púnica que estaba en manos de los romanos en el año 209 antes de Cristo, la costa de la ciudad de Águilas empieza a tener una cierta relevancia que hasta ese momento no había conocido. Inisio, el capitán de una legión, es poderoso y malvado, pero sus ojos cambian cuando ve a Sisha, una pobre mujer que trabaja en la elaboración de salazones. Ella queda también encumbrada por los ojos del romano. Y mientras, entre ellos crece el fuego, Águilas le debe el nombre a los poderosos romanos. Esta civilización bautizó el cerro en el que construyeron una primera atalaya con el nombre de Aquilae, curiosamente proveniente del latino. Inisio empieza a acercarse a esa pobre mujer que es cristiana y todo fluye bajo la mezquina luz de la luna, viviendo en un pecado terrible para los romanos. Pero los romanos son castigados por los ataques de los vándalos, una de las tribus del Norte de Europa que entran en la Península Ibérica. Y mientras todo se desmorona y el amor entre Inisio y Sisha crece, dos águilas se posan en el Castillo que después, a través de los siglos, conoce la cultura de los fenicios, íberos y árabes… Pero, algo perdura a través del tiempo de esta leyenda de amor imposible…
Una historia corta pero intensa, que te atrapa, por todo lo acontecido en el pueblo de Águilas, y de cómo el ser más sanguinario y poderoso es capaz de cambiar por amor.
Me encantó los personajes y la que más Sisha, e disfrutado con esta lectura y el final me entristeció muchísimo.
Enhorabuena al escritor, por esta historia y la portada muy buena .
Lo recomiendo 100 %