La llamaron loca. Ella escribió su propia proclama.
España, 1494. Juana de Castilla tiene catorce años, habla cuatro idiomas y sabe que su madre la quiere pero no la entiende. A los dieciséis la mandan a Flandes a casarse con un hombre al que no conoce. A los veintiséis está viuda, embarazada y rodeada de hombres que quieren su trono. A los veintinueve la encierran en Tordesillas. Le dicen que es por su protección.
Durante once años duerme en el suelo de su propio palacio. Le quitan los libros, la música, las velas. Le quitan a su hija. Le revisan la ropa cada mañana. Cada semana un informe dice que está loca. Pero cada martes, escondida entre la ropa limpia, llega una nota del tamaño de medio dedo: Castilla no la ha olvidado.
En septiembre de 1520, los comuneros llegan a Tordesillas a liberar a su reina. Esperan que firme su proclama. Juana no la firma. Escribe la suya.
Juana la Cuerda es una novela de ficción histórica sobre la mujer más inteligente de la Europa del siglo XVI y el precio que pagó por serlo. Es una historia de poder robado y recuperado, de un amor epistolar que sobrevive a los muros, de una madre que pierde a su hija y mueve un reino para recuperarla. Es oscura, sensual, políticamente afilada, y no pide perdón por nada.
Para lectoras de Hilary Mantel, Philippa Gregory y Ken Follett que quieren algo más salvaje.
Una historia intensa y emocional que te mantiene con una sensación constante de tensión. Juana la Cuerda tiene una voz fuerte y momentos que incomodan, pero justo por eso engancha.