El día que ella nació, las hadas la arrebataron de su familia, pero creció protegida y amada en las agradables aguas del país de las hadas. Sin embargo, al llegar a la edad adulta, las hadas le pidieron un favor: regresar al mundo humano y bendecir con su protección a una niña recién nacida. Una misión sencilla, ¿verdad?
Pero con las hadas no hay nada sencillo.
Siglos más tarde, un caballero se acerca a un imponente muro de zarzas, donde las espinas son tan gruesas como brazos y tan afiladas como espadas. Se cuenta que en ese lugar existe una maldición que debe romperse, pero esa misma maldición es la que ella juró proteger para siempre…
¡Lo leí de una sola sentada! Me encantó. Estoy descubriendo poco a poco las obras de Kingfisher. Y la recomiendo al 100% para lecturas de terror acogedoras y ligeras. Me encantan los cuentos de hadas con giros inesperados.