Laura Pérez desapareció sin dejar rastro: sin móvil, sin equipaje, sin despedirse. Un año después, su hermano recibe algo imposible: una fotografía reciente en la que aparece sonriendo… y una nota inquietante: “Perdóname, no podía explicarte.”
La policía cerró el caso, pero la periodista Leticia Santos no cree en coincidencias. Cuando decide investigar, descubre lo más perturbador: la imagen ha sido manipulada. Alguien la ha creado con un propósito. A medida que avanza, las versiones empiezan a romperse, las mentiras encajan demasiado bien y cada pista parece colocada con precisión.
Entonces lo entiende: Laura no desapareció, alguien la hizo desaparecer… y ha tenido dos años para asegurarse de que nadie la encuentre. En una ciudad donde el silencio lo cubre todo, hacer las preguntas equivocadas puede ser mortal.
Una novela que te atrapa desde el principio, si te gustan las novelas policíacas esta está muy bien, ya que una trama perfectamente hilada y unos personajes perfectamente construidos para un libro que es tanto una novela negra como un thriller de los que te dejan sin aliento. Totalmente recomendable.