No se huye del pasado, se sobrevive a él…
y hay nombres que arden incluso cuando intentas olvidarlos.
Tras un año intentando recomponerse en Madrid, Meritxell cree haber encontrado una tregua.
Su ciudad, la rutina y la presencia inquietante —y peligrosamente atractiva— de Mateo, su vecino, parecen suficientes para convencerla de que puede empezar de cero. Pero un solo recuerdo basta para derrumbarlo todo:
Alessio Di Martino.
Once meses atrás, en Brooklyn, un encuentro inesperado la arrastró a una realidad marcada por secretos, lealtades rotas y una atracción tan intensa como imposible. Meritxell huyó. Intentó olvidar. Fingió que podía seguir adelante.
Hasta que Alessio llega a Madrid.
Y con él, todo aquello de lo que intentó escapar.
Entre amenazas veladas, verdades que salen a la luz y un deseo que nunca se apagó, Meritxell deberá elegir entre la calma que anhela y el fuego del que forma parte.
Porque el infierno asusta menos si se cruza por voluntad propia.
Y es que, a veces, el amor no es el refugio.
A veces, el amor es la tormenta.