¿Crees que la sociedad es injusta con las mujeres?
¿Es justo que una mujer que cría a sus hijos sola sea tachada como mala madre por una cosa u otra y que un hombre que cría a sus hijos en soledad despierte miradas compasivas y palabras de apoyo y aliento?
Sí, Alexis sabe lo injusta que es la sociedad porque día tras día la vida se encarga de recordárselo; y si no, siempre está Bethany Malone para recordarle que como madre y mujer es un desastre.
Pero a Alexis le resbalan —un poco— los comentarios de los demás mientras sus hijos tengan comida en la mesa, un techo que los resguarde; y a ella; sobre todo a ella, para darles el amor que solo las madres saben dar.
Por su parte, Henry es viudo y la repentina muerte de su mujer sumada a la preadolescencia de su hija no le hacen las cosas fáciles; por fortuna, ayuda no le falta aunque no le hace gracia la compasión que le tienen y que por ser hombre lo consideren un inútil en casa o en cuanto a la crianza de su hija se refiere.
¿Qué pasará cuando Henry y Alexis se crucen y descubran que pueden apoyarse el uno en el otro como un equipo aunque sus vidas sean tan diferentes?
Esta es una historia de amor a fuego lento entre un hombre y una mujer que comparten la crianza de sus hijos en soltería y que, según sus géneros, batallan día a día contra los juicios de la sociedad.
En la serie Perfectos amores encontrarás las historias de varias mujeres con sus altibajos, amores, desamores, retos, debilidades y fortalezas a las que la vida ubica en una misma ciudad para que crucen sus caminos y establezcan fuertes lazos de amistad que las llevarán a apoyarse, animarse —y hasta regañarse—… porque eso es lo que hacen las amigas… ¿no? Ven a compartir las aventuras románticas de cada una de ellas y encuentra en cada una algo con lo que puedas sentirte identificada ¿Te atreves? 🙂 Cada historia de esta serie es única, independiente y autoconclusiva.
Una historia que te muestra que, aunque sientas que la adversidad se instala en tí, siempre hay oportunidades que te recompensan. La vida no es perfecta, nosotros no somos perfectos, lo perfecto es el amor verdadero e incondicional que le damos a nuestros seres amados.
Gracias Stefanía Gil, amo tus historias y ésta no fue la excepción