Cuando Kaine recibe un misterioso mensaje de texto con una dirección y un escueto «Ayúdalos», sabe que alguien de los 83 está en peligro.
Unos hombres intentan echar a la familia Constantine —dueños de un restaurante griego— de su negocio y de su hogar, pero se mantienen firmes. Hasta que Orestes, el cabeza de familia, es atacado y queda luchando por su vida. Los vecinos están aterrorizados. La policía mira hacia otro lado.
Con uno de los 83 en peligro, Kaine se lanza al corazón del conflicto sin pensárselo dos veces. Mientras intenta esquivar los miles de cámaras de reconocimiento facial repartidas por Londres, se ve metido hasta el cuello en una red de traiciones, mentiras y engaños, atrapado en una lucha a muerte.
¿Conseguirá Kaine descubrir por qué atacan a la familia, neutralizar la amenaza y salir de Londres sin ser reconocido?
Con más de medio millón de ejemplares vendidos, la serie de Ryan Kaine se ha convertido en lectura obligada para los fans de Lee Child, Jack Lively y Robert Ludlum.
Me fascina Ryan Kaine, y todo el equipo que trabaja con él. La escritura de Donovan es concisa, llena de suspense y descriptiva. Uno llega a odiar a los villanos porque sus capítulos están narrados desde su perspectiva. Te metes en sus cabezas, sabes lo que piensan. ¡Ellos odian a Kaine tanto como nosotros lo amamos!