Se supone que debe estar tomando vuelos, no enamorándose…
Molly y Andrew solo intentan regresar a Irlanda para pasar las fiestas cuando una inesperada tormenta de nieve deja su vuelo en tierra.
Nunca ha habido nada romántico entre ellos: son amigos, y eso es todo. Pero, desde hace diez años, una vez al año, Molly pasa siete horas y quince minutos sentada junto a Andrew en el último vuelo antes de Navidad de Chicago a Dublín. Entre copas de un horrible vino de avión, ambos se ponen al día sobre sus vidas.
A pesar de todas sus diferencias, esa tradición navideña es algo a lo que ninguno de los dos ha querido renunciar.
A Molly la Navidad no le entusiasma demasiado. Andrew, en cambio, es un auténtico fanático de las fiestas, y ella sabe lo importante que es para él volver a Irlanda.
Así que, en lugar de hacer lo sensato y pasar las fiestas juntos en Estados Unidos, Molly toma la decisión más absurda. La más irracional.
Llevarlo a casa.
Y llegar a tiempo para la famosa cena navideña de la madre de Andrew.
El tiempo corre, pero Molly siempre tiene un plan. Y, si la combinación perfecta de taxis, aviones, barcos y trenes funciona como espera, es imposible que algo salga mal.
Lo que ella no sabe es que, mientras la nieve cae sobre la ciudad y sobre las cabezas de dos amigos convencidos de que no están destinados a estar juntos, el universo podría tener otros planes…
Una entrañable y escapista historia de amor navideño entre amigos, con un protagonista irresistible. Perfecta para los lectores de Sophie Kinsella, Mhairi McFarlane y Christina Lauren.