Andrés Vega nunca la había visto antes. Lleva años viviendo en el mismo edificio, recorriendo el mismo pasillo, confiando en la lógica, en las leyes que rigen el mundo… hasta que una noche aparece.
Una puerta sin número. Sin pomo. Sin explicación.
Lo que comienza como una anomalía imposible pronto se convierte en una obsesión. Cada intento por entenderla lo acerca más a una verdad inquietante: la realidad no es tan sólida como creía. Hay grietas. Fallos. Caminos que se abren hacia otras versiones de lo que pudo ser… o de lo que aún puede llegar a ser.
Pero cada puerta abierta tiene un precio.
Y algunas cosas, una vez liberadas, no pueden volver a encerrarse.
Un thriller psicológico intenso y perturbador que te hará cuestionar qué es real… y qué estás dispuesto a perder por descubrirlo.
Entre más avanza, más te clavas queriendo entender qué está pasando, aunque se sienta pesado y medio perturbador. Te deja con esa espinita de “no debí meterme… pero qué bueno que lo hice.