El inspector retirado Julian Sterling vive recluido en una cabaña en los acantilados de Yorkshire, huyendo del ruido de Londres y de la sombra de su esposa, Grace, cuyo suicidio lo persigue.
Una mañana de niebla, Julian encuentra una libélula de cristal sobre su almohada. Al tocarla, un susurro gélido le eriza la piel: es la voz de Grace pidiendo auxilio, grabada hace apenas tres días.
¿Cómo es posible si ella está muerta?
Lo que comienza como una alucinación se convierte en el inicio de una pesadilla sin retorno. Mientras Julian se adentra en un laberinto de recuerdos y desapariciones inexplicables, descubrirá una verdad aterradora: no solo Grace, sino también otras jóvenes brillantes, han sido víctimas de un Coleccionista de conciencias.
Con su propia mente traicionándole, y un mapa oculto como única guía, Julian deberá descifrar el misterio antes de que él mismo se convierta en la próxima pieza de una obra macabra.
¿Puede un hombre ciego al pasado encontrar la clave para salvar el futuro? ¿O es la memoria el arma más letal de todas?
“Cuando avanzas, te quedas con ganas de entender todo”
Lo fui leyendo y poco a poco me fui metiendo en ese ambiente, como si todo tuviera un trasfondo que no se dice del todo. Hay detalles que hacen que la historia se sienta más viva.