“Las chicas buenas controlan las pesadillas, no son controladas por ellas”.
Marianne fue adoctrinada para ser la chica perfecta. En su iglesia está prohibido salir después de las ocho sin compañía de sus padres o socializar con hombres, mucho menos permitir que la toquen… Una noche de Halloween es suficiente para romper todas las reglas.
Su nueva amiga la arrastra a Villa del terror: un parque temático creado para hacer realidad tus peores pesadillas, donde hay hombres enmascarados al acecho y el más aterrador marca a Marianne como su objetivo.
Su voz es profunda. Sus palabras la hacen temblar. En la oscuridad, despierta una parte desconocida de ella. Está dispuesto a jugar a las escondidas, cazarla y hacerla romper todos sus votos.
Marianne quiere saber quién se oculta detrás de la máscara. El reto es seguirle en un juego perverso hasta descubrir su identidad sin caer en la tentación.
Me gustó mucho, fue una historia corta pero que te atrapa desde que comienzas a leerla, sin embargo si te deja con una duda al final aunque también eso hace que tú pienses de nuevo en lo que leíste y lo analices aún más, muy buena historia.