Tras la Segunda Guerra Mundial, el nuevo orden global se conformó sobre todo en respuesta al Holocausto. Ese fue el acontecimiento de referencia de la atrocidad y, en el imaginario occidental, el genocidio por excelencia. Su memoria orienta gran parte de nuestro pensamiento y, fundamentalmente, constituye la justificación básica del derecho de Israel a establecerse como Estado y defenderse. Pero en muchas partes del mundo, asoladas por otros conflictos y experiencias de masacres masivas, el Holocausto no es tan singular, incluso cuando su espantosa atrocidad sí lo sea. Porque fuera de Occidente, sostiene Pankaj Mishra, la historia dominante del siglo XX no es el Holocausto sino la descolonización.
El mundo después de Gaza toma la guerra actual, y la polarización en torno a ella, como el punto de partida para una amplia reevaluación de dos narrativas sobre el siglo pasado: el relato triunfal del Norte Global con su victoria sobre el totalitarismo y la expansión del capitalismo liberal, y la visión esperanzadora del Sur Global de igualdad racial y libertad respecto al dominio colonial. En un momento en el que el equilibrio del poder mundial está cambiando y el Norte Global ya no tiene la máxima autoridad, es de vital importancia que comprendamos cómo y por qué las dos mitades del mundo no logran comunicarse entre sí.
En este ensayo conciso, poderoso y directo, Mishra aborda las cuestiones fundamentales que nuestra crisis actual plantea: ¿importan más unas vidas que otras?, ¿cómo se construye la identidad en nuestras sociedades multiculturales? y ¿cuál debería ser el papel del Estado-nación?
El mundo después de Gaza es una guía moral indispensable para nuestro pasado, presente y futuro.
Desde la absolución moral de una Alemania cuya desnazificación no se había llevado a término, a cambio de dinero y armas a Israel pasando por la salida de Alemania de Karl Jaspers, sin confianza alguna en una reconstrucción moral de los alemanes, cuando la Guerra Fría disfrazo Alemania occidental como un bastión de resistencia a Stalin. Todo es crudo, directo y sin ambigüedad y destruye la perspectiva de memoria colectiva sobre el holocausto en occidente. Describe el desprecio de los líderes de Israel hacia los judíos supervivientes de los campos y sentencia como la ofensa incurable se expande como una infección, ocho décadas después de la Shoah, sobre los palestinos. Brillante.